Exitos

RUEDAS Por Carlos Parada

Muchas cosas pueden suceder cuando tomas el autobús a las siete 30 de la mañana y pagas con 50 centavos de dólar o dos coras, como dirían mis paisanos trabajadores. De pronto oyes en el radio a un gabacho diciendo que afuera el ambiente se torna color de hormiga-por el calor-. El aire acondicionado hace olvidar que en unos minutos mas, todos sudaremos como pollos,(nunca he visto sudar a un pollo), mucho o poco dependiendo de las calles que se tengan que caminar para llegar a donde..... se quiera. Muchos van al trabajo, la escuela, de regreso a casa y otros mas no saben a donde van o no tienen a donde ir en el vasto territorio de la tierra de las oportunidades; como un hombre que acaba de abordar en este instante, delgado y ojeroso con una camisa de cuadros rojos pardos y pantalones de mezclilla muy deslavada. Se para maltrecho frente al chofer con la mirada perdida y le entrega un “transfer”arrugado. El chofer lo toma y le dice: “este boleto es para otra línea de camiones y además esta vencido”...El sujeto con escasos cabellos tiesos sobre su cabeza ni se inmuta ni dice nada, solo permanece de pie. El conductor le dice: “por esta vez esta bien pero tenga mas cuidado”. El hombre camina despacio arrastrando las opacas botas militares, una de estas llama bastante la atención por tener una agujeta roja o bueno mas bien es un trozo de trapo largo que ingeniosamente enrollo. Sin mas ocupa un lugar vacío.

Varios estudiantes pubertos abordan el autobús. Los chavos lucen como en cualquier parte del mundo, medio estrambóticos, algunos con rastas, tatuajes o bikini...!Si!,Una chica de escasos 14 acaba de abordar así, ataviada con un hermoso traje de baño negro y unas chanclas de hule. Otros mas se apresuran a pegarse literalmente a un libro de texto con el único impedimento de la nariz, otros se sientan en ellos, quizás para que por osmosis les entre el conocimiento.

Un sujeto extraño sentado enfrente, lee con detenimiento una revista de computación, la sostiene cuidadosamente con ambas manos y sus lentes oscuros no dejan ver el color de sus ojos, su cabello es mitad negro y mitad naranja. A nadie parece preocuparle y ni siquiera ponen atención en el aspecto de los demás.
Miro por la ventana a una extraña silueta que sostiene un pedazo de cartón que dice,”Jesús was homeless too”. Los rayos del sol se han atenuado y los trabajadores comienzan a salir cansados de todos los rincones; otros se apresuran a vaciar su cerveza de lata cuidadosamente envuelta en una bolsa de papel, para abordar el autobús. Toda esta diversidad de gente en vez de repugnar fascina, que en un espacio tan reducido o tan grande como pueda ser una ciudad, la complejidad siempre es infinita. En esto estaba pensando cuando fui interrumpido por un anciano delgado y pálido como la noche, sentado en el lugar designado para gente mayor, este hacia grandes aspavientos con sus manos y comento que se dirigía al hospital por ser un enfermo terminal de SIDA y estar en un programa donde prueban nuevas medicinas en su cuerpo a cambio de algunos dólares.

Momentos después todo es tranquilidad en el interior, alguien levanta el brazo y jala un cordón metálico que hace sonar una discreta señal que indica que alguien desea bajar en la siguiente parada, así mismo se activa una grabación en ingles y español que informa las calles donde se detendrá el autobús, y da gusto oír tu idioma. Por cierto en cierta ocasión viajaba rumbo al centro y en la parte trasera escuche a varios hombres caucásicos lanzar una serie de piropos e indirectas al estilo gringo a una delgada chica latina. Ella estaba sentada sola en un lugar y un hombre enfrente de ella se sienta a su lado como respaldándola, los hombres insultaron al muchacho y le reclamaron por su actitud, en ese momento uno de ellos como reflejo volteo y su sorpresa fue que todo la gente en su mayoría latinos y afro americanos los miraban fijamente. Fue una especie de presión psicológica y un decir sin palabras a estos dos jóvenes, “ no están solos, los apoyamos”. Los hombres asustados bajaron del camión en la primera oportunidad que tuvieron...

En ocasiones te puedes sentir como dentro de una película Hollywoodense cuando el vehículo del transporte colectivo se aproxima al centro de la ciudad, con sus lagos y puentes y grandes edificios con espejos reflejan y distorsionan las imágenes a su alrededor como los prejuicios que tiene la gente. En fin te puedes sentir de muchas maneras y la gente te hace sentir de mil formas, pero lo único cierto es que todos somos seres humanos y nadie es superior o inferior a nosotros. “Puedes ser o no ser, todo se consigue por estas tierras”, fue lo que me dijo un exchofer de autobús-ahora es vampiro- que por las noches trabaja y por el día estudia una carrera técnica, duerme solo cuatro horas, otras personas tienen dos o mas trabajos en esta ciudad que nunca duerme.

Quienes mas usan el transporte urbano son en su mayoría latinos que buscando el sueño Americano dejaron atrás todo lo que conocían para entrar a un mundo desconocido, son los nuevos colonizadores del siglo XXI, en fin muchas cosas pueden pasar y muchas cosas puedes oír cuando abordas el autobús a las siete 30 de la mañana.

 

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